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El problema energético en el contexto mundial

Eduardo Flores Castro

Catedrático de la Universidad de Panamá

Desde que el hombre primitivo empezó a cocer sus alimentos, la energía que utiliza una persona por día se ha multiplicado por mil.  En la actualidad, el consumo energético mundial, de acuerdo a su procedencia, se estima así: petróleo: 37%, carbón: 27%, gas natural: 24%, hidroelectricidad: 6% y nuclear: 6%.
No está demás señalar que la demanda mundial de energía tiene un incremento anual de 1%. De acuerdo a las estimaciones, tomando en cuenta las reservas conocidas en el planeta y nuestras crecientes demandas energéticas, el petróleo está programado para agotarse en el año 2060. Las reservas de uranio llegarán a su fin en el 2070.
Las reservas de gas natural verán su límite de producción para el año 2080. Mientras que las reservas de carbón se verán agotadas para el año 2190. Lamentablemente, el que más nos puede durar, es también el combustible más contaminante. En los países “desarrollados”, cada persona consume anualmente el equivalente a 40 barriles de petróleo. En los “menos desarrollados”, cada individuo utiliza por año el equivalente a 6 barriles.
Si los habitantes del planeta consumieran la misma cantidad de energía que cada ciudadano de EE.UU., habría que multiplicar por 5 la producción de energía mundial. Esto demuestra que “el modo de vida americano” no es una forma sustentable con la vida en el planeta. El desarrollo de un país no debe medirse por la cantidad de energía consumida por habitante, si no el uso eficiente con que se utiliza. Venezuela posee la cuarta reserva de hidrocarburos del mundo y la primera de América.

Si consideramos los yacimientos de petróleo ligero y ultrapesado (con alto contenido de azufre) que posee Venezuela, este país tiene la mayor reserva de hidrocarburos del mundo. De aquí, el interés de las grandes potencias hacia Venezuela, va mucho más allá que las preocupaciones por Hugo Chávez.
Brasil cuenta con la cuarta reserva de hidrocarburos del continente, esto sin contar con importantes yacimientos de petróleo en aguas profundas que en los últimos años han descubierto.
En términos generales podemos señalar que Latinoamérica tiene un gran potencial hidroeléctrico, solar, eólico, de biocombustible y de gas natural (Bolivia, Perú, Venezuela y Brasil).  Para un aprovechamiento de los recursos energéticos de Latinoamérica se requiere: integración regional (ductos, líneas de conexiones, operaciones conjuntas), inversión en desarrollo de innovaciones tecnológicas, inversiones en infraestructura a largo plazo, asociaciones productivas con empresas internacionales e inversión en personal especializado (educación).

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