El papel de la mujer trabajadora en la época contemporánea

Por: Licda. Olivia Casas de Graell

mujer trabajadoraLas acciones individuales dentro de los modelos culturales le dan a la mujer distintos niveles de participación en las instituciones de nuestra sociedad. Nuestra cultura centroamericana impone una serie de representaciones simbólicas sobre las mujeres. A lo largo de la historia en periodos de crisis, guerras, expansiones o decadencias, la mujer ha tenido protagonismo en el mundo del trabajo.

Después de la segunda guerra mundial, la mujer está conquistando terrenos cada vez más amplios y exigiendo conscientemente una situación de igualdad con el hombre en los planos jurídico, laboral y cultural en general. La mujer está preparada para ocupar cargos jerárquicos, pero creo que en Centroamérica, aún la mujer no es considerada en un alto porcentaje para la realización de ciertas tareas.

La introducción de la mujer en el mundo laboral es reciente. La mayoría de las veces se espera que las mujeres sean empleadas administrativas mientras que los altos cargos son ocupados por hombres. Esto se ve palpable en la sociedad actual, donde afortunadamente son los menos que no confía en las habilidades de la mujer como empresaria.

Hoy en día existe una preocupación por el futuro laboral de las mujeres y creo que no se valora el potencial que puede tener la mujer como líder. Por otro lado creo que algunos hombres no están listos para aceptar recibir órdenes provenientes de una mujer.

La actuación femenina significa la regularidad funcional en el comportamiento: Los individuos actúan de acuerdo con un esquema que les permite cumplir una determinada función.  Se trata de la observación de un modelo aprendido, modelo de conducta que se organiza en relación con la posición del individuo dentro del grupo con el que interactúan. Comprende, pues, las actitudes, valores y comportamientos asignados por la sociedad a toda persona.

La personalidad representa un papel importante en la elección e integración de los múltiples roles que asume el individuo y, a la inversa, cada uno de los roles dejará su sello sobre la personalidad, en lo que respecta a la absorción de los modelos sociales y culturales de orden intelectual, afectivo, estético, etc. pero hay que tener en cuenta que la mujer al ejercer un mando busca más elementos certeros para la toma de decisión, lo que hace que se equivoque menos o nada.

La mujer asalariada juega un rol relevante pero la equiparación entre ella y el hombre en el mundo del trabajo es aún lejana, pero cuidado porque el número de personas del género femenino, con ese rol laboral va en aumento cada día.

 

Las mujeres hay que reconocer que empezaron a trabajar por la necesidad económica, para apoyar en el hogar, además, la mujer trabajadora tuvo y sigue teniendo que realizar sus tareas hogareñas a la par con sus tareas laborales, pero sigue avanzando en todos los ámbitos.

El aumento de presencia de la mujer dentro de las universidades es un fenómeno que se da a partir de la década de los años 80, en Panamá tanto las universidades públicas como privadas ese fenómeno va en aumento, existen muchas que desarrollan su carrera laboral, en algunos casos dentro de la misma empresa, y en otros cambiando de empresa en busca de mejores puestos.

Estas mujeres capacitadas participan en el mercado laboral con diferentes modalidades, como puede ser el ejercicio de la profesión, la docencia y existe un aumento de mujeres en puestos de conducción de las empresas. Estas mujeres van construyendo nuevos modelos de comportamiento para superar las limitaciones que las políticas del mercado laboral y las reglas culturales perciben.

Las mujeres que no trabajan como asalariadas se sienten, a menudo, frustradas en su realización personal y marginadas de la vida moderna. Las que trabajan están hostigadas por la idea, a veces fomentada por el medio familiar y social de ser malas madres o malas esposas e incluso por la idea de que una mujer si o si debe ser madre, por que por tradición se ha considerado que la mujer es la que debe criar y hacer las labores domesticas, porque es cierto, el ocuparse de las personas y no solo de las tareas se les hace más fácil a las mujeres porque es parte del aprendizaje de los roles asistenciales, que tienen que ver con la maternidad y el cuidado de los otros que siempre se le ha atribuido  a la mujer.

A pesar de no ser feminista y aceptar que algunas tareas tienen mejores resultados cuando son llevadas a cabo por solo uno de los sexos, considero que nuestra sociedad sigue teniendo características machistas.

Con esto no quiero decir que la responsabilidad sea de los hombres. La cultura la hacemos todos, mujeres y hombres. Desde el momento en que la mujer acepta su condición en la sociedad, está legitimándola. La cultura muestra a la mujer como instrumento de placer, objeto de exhibición y reproductora de la especie. Los cambios que deben producirse en la cultura para fomentar la igualdad sexual llevan tiempo, pero lo vamos a lograr sin excluir a los hombres claro está.

La CNTP, en su Secretaria de Género y Familia a través de los años ha realizado enormes esfuerzos y lo ha logrado de que la mujer sea participé, en todas las actividades llevadas a cabo en nuestra central y  representando fuera de la misma compromiso de índole significativo, hemos logrado también contar con un gran número de ellas en las toma de decisión en Consejo Directivo Nacional,  y muy satisfactorio decir que logramos llegar a la Secretaria General, por la Compañera Norma Cano Jaén.

 

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