Alegato por Victoriano Lorenzo

victorian lorenzoPor: Luis Manuel Arce Isaac – Fue un 15 de mayo en Panamá y Hace 110 años la oligarquía colombo-panameña asesinó a Victoriano Lorenzo y el Panamá profundo lloró hacia adentro cuando las balas del pelotón de fusilamiento atravesaron su menudo cuerpo, separado unos dos metros del muro del cuartel de La Bóveda en el casco histórico.

Segundos antes de escucharse la voz de mando: “preparen, apunten, Âífuego!, y sacudirse el cuerpo impactado antes de caer al húmedo suelo, Victoriano Lorenzo había proclamado: muero como murió Jesucristo.

No hacían falta más palabras. Aquel cholo de sangre ngöbe buglé, coclesano y panameño, se refería a una gran conspiración y traiciones como aquellas que remontan siglos y terminaron en una cruz de maderos en el Gólgota.

Pilatos entregó el cuerpo de Jesús a Arimatea, pero los asesinos de Victoriano se lo negaron a familiares y amigos con la malsana intención de que el cholo rebelde, el general indígena, el primer guerrillero de la deformada y tergiversada Gran Colombia, no fuese recordado ni venerado.

Por el contrario, una vez fusilado sus despojos fueron sacados a las calles empedradas de la vieja capital panameña al caer la noche, en un chirriante carretón tirado por caballos, para atemorizar a quienes lo seguían y hacerlos desistir de cualquier intento libertario.

Victoriano fue víctima de un proceso judicial mentiroso en el que se le atribuyeron delitos no cometidos como a Jesús ante Pilatos, pero lo importante para ese jurado no era si los cometió o no, sino condenarlo y ejecutarlo.

Ni siquiera les interesaba su papel en la guerra de los mil días entre liberales y conservadores que al final desembocó en la independencia de Panamá de Colombia en 1903, sino lo que simbolizaba aquel ngöbe en las luchas sociales, populares, campesinas e indígenas de todo el país.

Y lo marginaron de la historia a tal extremo que hubo que esperar 63 largos años para que la Asamblea Nacional panameña reconociera injusta su condena y posterior fusilamiento y lo nombrara héroe nacional.

Pero el general de cholos, como algunos le llaman, no ha sido suficientemente reivindicado pues los oligarcas de entonces no ejecutaron al aliado de Belisario Porras en la guerra, sino al cholo de cara dura y afilada con ojos de tigre que levantó en armas al mestizo avasallado para luchar por el bienestar social de todos los humildes.

Como señala Silvia Carrera, cacica general de la comarca Ngöbe Buglé, Victoriano, al igual que Urracá -cacique de Natá de los Caballeros que lideró batallas contra los colonizadores españoles- enseñó a los panameños a luchar y a defender su patrimonio. El alegato de hoy de su gente es por ese héroe de la historia nacional.

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