Carlos Francisco Changmarín

Acerca de crear una fuerza política alternativa – Carlos Francisco Changmarín

Carlos Francisco ChangmarínLa crisis estratégica de la sociedad panameña expresa que ya el país no puede seguir manejándose políticamente mediante el predominio de los partidos oligárquicos. A esto se agrega la evidente falta de una real conciencia revolucionaria de las masas, en general. Ante lo cual el pueblo no puede seguir disperso y solamente rumiando aspectos puramente coyunturales. Se requiere la construcción de una fuerza política alternativa, de manera que la lucha popular de los diversos sectores: obreros, campesinos, indígenas, profesionales, intelectuales, pequeños propietarios, femeninos y juveniles, cada cuatro años, no se vean empujados a votar por éste o aquel partido, que directa o indirectamente reflejan los intereses oligárquicos, de la derecha y del imperialismo; o simplemente abstenerse de votar.

Es menester (y ya tenemos al respecto un gran retraso) trabajar sobre la base de construir, paso a paso, una fuerza alternativa, popular, participativa, nacional, solidaria y pro-paz, que pueda acceder a los espacios parciales y formalmente totales del poder político en Panamá, con el fin de establecer una verdadera democracia nacional, participativa y popular. .

Esto implica un serio sentido de amplitud, realismo y una mentalidad no sectaria de la política y de la necesaria unidad.

El posible: método.

Una Fuerza Política Alternativa (FPA), está dentro de la táctica y ella supone, un contenido y una forma o método de construirla. Se debe entender también, que dado el atraso de la conciencia social y la actual situación política, en general, de las fuerzas populares, en estos momentos, no es fácil crear, como quien dice, a corto plazo, esa FPA. Y el análisis que realizamos, dentro de una concepción realista, es que quien intente formar una FPA, tiene que evitar montarla de arriba abajo, mediante métodos burocráticos. Por eso hemos hablado de trabajar en ese campo con una agenda abierta , y de abajo hacia arriba.

¿Qué significa esto? Que si bien debemos internamente acordar una forma de trabajo y su método correspondiente, no se puede ir a las diferentes fuerzas o personalidades políticas, con un previo programa partidario, o con candidaturas o proyectos ya redactados. Porque estos han sido los métodos tradicionales de la politiquería no sólo oligárquica si no, también de algunos movimientos populares.

Esto no significa que los promotores de esta FPA no deban expresar su opinión política general, sobre la necesidad de crear una fuerza alternativa. Eso no significa tampoco que si va a tener un encuentro con otras fuerzas no se expondrá, en términos generales, los criterios de los proponentes. El método, para nosotros, debe contener principios de autonomía de las partes componentes, dentro de la nueva FPA. Esa autonomía significa que los grupos, organismos, comités o personas que se adhieran a la FPA no perderán su identidad, estatutos, reglamentos, ideología, órganos publicitarios, finanzas, locales, y relaciones sindicales, campesinas, femeninas, juveniles, indígenas de pequeños propietarios y otros, y vayan a perder sus vínculos y obligaciones con las asociaciones, grupos movimientos a los cuales pertenezcan, para sus fines específicos, los cuales se dedican: como luchas clasistas, nacionales salariales, por la tierra, el trabajo, derechos humanos, asuntos de ambiente y otros aspectos sociales. O sea la fuerza política alternativa tendrá el carácter de un frente político y amplio.

Esta necesidad de crear dicha FPA es por tanto un paso político, en esencia revolucionario. Es lamentable que a estas alturas de la lucha alguien que esté batallando para sacar el país del estancamiento socioeconómico, la dependencia del poder oligárquico e imperialista, y el atraso y pobreza de las masas, diga que ” No es político “. Porque todos nuestros problemas son esencialmente políticos : puesto que no hay una política consecuente en los campos de la vida de la nación. Hace falta una real política educativa, de salud, de administración de las dependencias del Estado. Políticas agrarias, comerciales, fabriles. Política Internacional, de justicia, de desarrollo integral, política hacia la mujer, la juventud, los niños. Política cultural, ecológica, marítima etc. Es por todo eso por lo que el pueblo, en un sentido u otro, lucha. Y ¿ Qué hace falta ? Crear una Fuerza Política Alternativa, para que cada esfuerzo popular y cada lucha reivindicativa, sirva de afluente para la creación de ese gran río caudaloso, ansioso de poder político en todas las escalas, y reventar así el predominio que hoy tienen las fuerzas oligárquicas de todos los pelajes politiqueros, quienes SÍ saben aprovechar cada movimiento social, para sus estrechos fines de poder y de enriquecimiento , y saben asimismo pintarle a las masas, mediante el marketing y la publicidad, de que ellos son los que tienen derecho al poder, a las candidaturas, a los beneficios estatales para su partidos ya envejecidos, pero todavía vivos, y son ellos, los que van “a salvar a los pobres”.

Lo que cada luchador tiene que hacer, no consiste en negar que sea político, sino que lucha porque como político comprende que este país podrá progresar, pero sin desarrollo social-humano no, y por tanto lucha políticamente para crear una fuerza alternativa, que evite lo que hoy realizan tirios y troyanos. Y los luchadores populares tienen que definir en cada pedacito de la batalla, que esos pequeños pasos son para crear una fuerza alternativa, nueva, no rabiblanca ni oligárquica y vendepatria. Pero si no explicamos a las masas sufridas en cada peldaño de las luchas, que dicho esfuerzo tiene que ir dirigido estratégicamente a crear las fuerzas populares que puedan, romper la politiquería, el engaño que hacen los poderosos, a través de todos sus medios; si no somos claros, que de lo que se trata es del poder, y que Panamá necesita transformarse en un sistema de democracia nacional participativa; si tenemos temor a que nos acusen de políticos, estamos perdiendo el ajetreo que hacemos, porque eso hay que plantearlo en cada grado que se logra, en el calentamiento de la lucha social, y no después que ya ha pasado ésta o aquella batalla. Si no hay definición estratégica en cada pedacito de la lucha sólo estamos “trabajando para el inglés”: haciendo movimientos, para que las fuerzas oligárquicas y las fuerzas oportunistas, aprovechen el movimiento de las aguas, en su beneficio político y demagógico. Y eso se ha visto en estos días cuando, de pronto aparecieron en las aguas del río revuelto las cabezas de los viejos lagartos politiqueros, de los magnates, de los que desde 1921 han venido engordando brutalmente, a costillas del trabajo de nuestros pueblos.

El contenido de la Fuerza Política Alternativa.

Y por ella la FPA en su desarrollo aprobará debidamente un plan o programa básico, fundamentalmente político, ( y no politiquero) en el mejor sentido del término, que servirá de base para su lucha y cuyos contenidos tendrán que ser respetados por sus miembros. Ese Plan o Programa será lo que distinga la FPA del resto de partidos políticos oligárquicos y conservadores. Los contenidos generales de una FPA pana­me­ña, en estos momentos, desde luego, son fundamentalmente populares, de corte nacional, solidario, anti-imperialista, anti-bélicos, democráticos, anti-racistas, partidarios de la participación efectiva y equitativa de la mujer, defensores de la justicia social la equidad, la participación, y la soberanía integral del país, entre otros.

Esto significa que la identificación de esta FPA no es una ideología, o el criterio de que debe ser simple y absolutamente de izquierda, sino su programa de acción. Significa también, que es pluriclasista; no debe ser la FPA sólo expresión de la clase obrera, por ejemplo, sino también de los trabajadores en general, de los pequeños propietarios, los técnicos, intelectuales y profesionales, incluso, podrían participar capitalistas, no monopolistas.

¿Cómo empezar?

La lucha social-política que se realiza en diversos sectores y clases, si bien se ha avanzado un buen trecho, le ha hecho falta un trabajo consciente en la dirección de unificar sus fuerzas de cara a crear y adecuar la palanca totalizadora popular, para alcanzar formas de poder político: desde la representación de corregimiento, hasta los niveles del poder nacional. La lucha de grupos y los movimientos han sido particulares, de cara a alcanzar reivindicaciones concretas, ya parciales o generales, pero la marcha general del pueblo ha sido de carácter espontáneo. La manera de empezar consiste en ir creando en los grupos y movimientos, una actitud política de propender hacia la construcción de esa FPA.

A veces, repetimos, las luchas dirigidas o espontáneas de las masas, han servido a sectores oligárquicos, de gobierno o de oposición, para sus fines particulares. ¿Cómo darle una vuelta a eso? Por allí deberá el movimiento popular empezar, o sea: que toda lucha reivindicativa, tenga en el fondo, el sello que debe iluminar el camino de la construcción política de FPA. De otra manera seguirá ocurriendo, que son los pueblos quienes prenden y revuelven la olla de los problemas, y los ricos y millonarios, de adentro y de afuera, los que comen a dos carrillos, y a eso le llaman democracia.

Cuando decimos que la FPA no se construye sobre la base ideológica, no queremos afirmar que descartamos las diferentes ideologías de personas grupos, movimientos o partidos participantes. Se debe entender que dentro de la FPA, para que responda consecuentemente a la realidad actual de Panamá, debe permitir que en su seno, participen personas o colectivos de distintas ideologías: socialistas, agraristas, marxistas, democristianas, foquistas, nacionalistas (pero no fascistas ni reaccionarias).

Para empezar, se requiere que las personas o colectivos, presenten sus opiniones en forma abierta; sería un error invitar a la participación presentándoles un plan, una directiva, y otros aspectos que ya han sido aprobados por un reducido equipo. Este método sería repetir lo que otros han hecho para fracasar el estilo de la oligarquía vende-patria.

CHANGMARÍN

Santiago de Veraguas, Octubre, 2005

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