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Del Fondo Fiduciario de Desarrollo, al Fondo de Ahorro de Panamá. Luces y sombras

Del Fondo Fiduciario de Desarrollo, al Fondo de Ahorro de Panamá. Luces y sombras

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  • Surgen dudas acerca de la gestión del Fondo de Ahorro de Panamá (FAP). No acumula, porque el gobierno retira los rendimientos del mismo. En el último año, tampoco genera rendimientos, pero sí pérdidas en valor de las inversiones.

  • El FAP debería ser convertido en un Fondo de Desarrollo, por ejemplo, para recuperar al sector productivo panameño.

  • La junta directiva del FAP está conformada por José N. Abbo como presidente, Anamae Maduro de Ardito Barletta como vicepresidenta y Alberto Vallarino Clément, Alberto Alemán Zubieta, Álvaro Tomas Abrahams, Fred Kardonski y Jean-Pierre Leignadier como directores.

  • El nombramiento de Diego Ferrer, del Grupo Verde Azul, de propiedad de Alberto Vallarino, propuesto por el Órgano Ejecutivo como directivo del FAP no logró pasar el filtro de la Comisión de Credenciales de la Asamblea Nacional

  • El FAP tiene una planilla de 28 funcionarios que devengan 2.8 millones de dólares al año en salarios.

  • El Informe Financiero no auditado al cierre de junio de 2018  arroja una pérdida de 34 millones de dólares, como resultado de inversiones de alto riesgo.

Por Francisco Bustamante
Economista

Antecedentes:

La ola imparable de privatizaciones de los años noventa en América Latina, llegó a Panamá, de manera igualmente ineludible. El ex presidente Ernesto Pérez Balladares (1994-1999), estableció, con la Ley 20 de mayo de 1995, el Fondo Fiduciario de Desarrollo (FFD). Ello se realizó con el propósito de que sus recursos pudieran “…ser utilizados en inversiones públicas de desarrollo e interés social, mediante las correspondientes autorizaciones presupuestarias, de acuerdo con las leyes vigentes en la materia. Un cinco por ciento (5%) de esos recursos serán destinados a inversiones públicas para el desarrollo e interés social, a través de obras circuitales, y otro cinco por ciento (5%) para inversiones en el sector agropecuario.”

El FFD se nutriría, según la misma ley, por los siguientes componentes:

  1. Los fondos provenientes de la venta de empresas públicas regulados por la Ley 16 de 1992; del proceso de venta de acciones de las empresas públicas corporatizadas, o del pago inicial de concesiones administrativas al sector privado, con la sola excepción de las sumas utilizadas para sufragar los gastos que genere el proceso de privatización o de participación privada en empresas públicas.
  2. Los fondos provenientes de las ventas que realice la Autoridad de la Región
  3. Interoceánica (ARI).
  4. Las herencias, legados y donaciones que se le hagan.
  5. Los recursos que la Ley disponga que se destinen al Fondo.
  6. Las utilidades que obtenga de la inversión de los fondos y reservas.

En la práctica, hasta donde tenemos información, no hemos podido determinar si efectivamente las ventas de la antigua ARI, ingresaron o no al FFD.

En el Art. 7 de la mencionada ley se estableció que “El Banco Nacional de Panamá, como fiduciario, publicará anualmente un informe detallado sobre las operaciones del Fondo. Además, dará acceso a la información a los interesados en conocer sobre su funcionamiento.

El gerente general del Banco Nacional de Panamá presentará anualmente, ante el plenario de la Asamblea Legislativa, el informe detallado sobre las operaciones del Fondo y contestará a las interrogantes que le formule cualquier legislador al respecto”.

Con la Ley 38 de junio de 2012, se convierte el FFD en el Fondo de Ahorro de Panamá, FAP, con notables diferencias:

  1. Se reducen las fuentes de ingresos del Fondo:
  2. Igualmente, cambian los usos, de un Fondo de Desarrollo, a un Fondo de Contingencias:
  3. Hay otros cambios. Se crea una Junta Directiva para administrar el FAP, distinta al fideicomitente, el MEF, o al fiduciario Banco Nacional de Panamá (BNP). También se crea una Comisión Supervisora, tal como se establece en el siguiente cuadro:
  4. Hay más modificaciones importantes: El gobierno puede retirar los rendimientos del FAP, por lo cual esta fuente de ingreso del Fondo desaparece; la Junta Directiva no es responsable de sus actos. De acuerdo al Artículo 12 del Decreto 1068 del 6 de septiembre de 2012.

Situación actual del FAP De acuerdo al Informe Financiero no auditado al cierre de junio de 2018 su balance de resultados arroja una pérdida de B/. 34 miles. Para el año 2017, la ganancia fue de B/.38.5 millones, significando una pérdida comparativa de 38,6 millones para el año 2018. Esto no incluye los costos operativos del período.

El impacto en las finanzas del FAP se refleja en el cuadro anexo: De acuerdo a las mismas fuentes, las inversiones en valores perdieron B/.70.7 millones, y otros activos también se redujeron en B/.733 miles. Ello se compensa con un incremento de depósitos a la vista por B/.3 millones, y la absorción de pasivos por B/.43.5 millones y una pérdida patrimonial de B/.24.9 millones. El Informe indica que parte de la pérdida de valor del Patrimonio, en 2017, de B/.1,301 millones, a B/.1,276.2, se debe a retiros de rendimientos del año 2017 que se hicieron en el año 2018.

Aquí surgen varias interrogantes. ¿Cuáles fueron las pérdidas que se reflejan en valores, o en rendimientos de la inversión? ¿Cuáles fueron las inversiones no rentables del período? ¿Cuál es el costo operativo del Fondo, mismo que en la letra minúscula del Informe no auditado se indica no se ha contemplado en el mismo? Cuál es la pérdida real del Fondo?

Claramente, surgen dudas acerca de la gestión del Fondo. No acumula, porque el gobierno retira los rendimientos del mismo. Igualmente, el Fondo en el último año, tampoco genera rendimientos, pero sí pérdidas en el valor de las inversiones. La solución de aumentarlo  vía la venta de los pocos activos que le quedan al país, para incrementarlo, realmente no luce rentable ni atractiva.

Y, finalmente, debería repensarse ese FAP, y convertirlo en un Fondo de Desarrollo, por ejemplo, para recuperar al sector productivo panameño.

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